Un fractal es
un objeto geométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite
a diferentes escalas.1 El
término fue propuesto por el matemático Benoît Mandelbrot en 1975 y deriva del
latín (fractus), que significa quebrado o fracturado. Muchas estructuras
naturales son de tipo fractal. La propiedad matemática clave de un objeto
genuinamente fractal es que su dimensión métrica fractal es un número no
entero.
Si bien el
término "fractal" es reciente, los objetos hoy denominados fractales
eran bien conocidos en matemáticas desde principios del siglo XX. Las maneras
más comunes de determinar lo que hoy denominamos dimensión fractal fueron establecidas a
principios del siglo XX en el seno de la teoría de la medida.
Los fractales
son entidades matemáticas que están por todas partes. Precisamente, por su
variedad, son difíciles de definir porque no todos cumplen las mismas
características, aunque hay algo en común: son el producto de la repetición de
un proceso geométrico elemental que da lugar a una estructura final de una
complicación extraordinaria. Es decir, da como resultado un conjunto cuya
frontera es imposible dibujar a pulso (por ser de longitud infinita). Hay
muchos objetos de la naturaleza que, debido a su estructura o comportamiento,
son considerados fractales naturales aunque no lo parezcan: las nubes, las
montañas, las costas, los árboles y los ríos. En lo que se diferencian de los
fractales matemáticos es que éstos son entidades infinitas.
La medición
de formas fractales (fronteras, poligonales, etc.,) ha obligado a introducir
conceptos nuevos que van más allá de los conceptos geométricos clásicos. Dado
que un fractal está constituido por elementos cada vez más pequeños, repetidos
una y otra vez, el concepto de longitud no está claramente definido. Por más
que queramos medir una línea fractal siempre habrá objetos más pequeños que
escaparán a la sensibilidad de los instrumentos que utilicemos, por precisos
que sean (y a medida que aumenta la sensibilidad del instrumento aumenta la
longitud de la línea). Así, como la longitud de la línea fractal depende de la
longitud de instrumento con que la midamos, no nos sirve la noción tradicional
de longitud. Para eso se ideo otro concepto: el de dimensión fractal.
Según B. Mandelbrot, un objeto es autosimilar o autosemejante si sus
partes tienen la misma forma o estructura que el todo, aunque pueden
presentarse a diferente escala y pueden estar ligeramente deformadas.
Los
fractales pueden presentar tres tipos de auto
similitud:
·
Autosimilitud
exacta. este es el
tipo más restrictivo de autosimilitud: exige que el fractal parezca idéntico a
diferentes escalas. A menudo la encontramos en fractales definidos por sistemas de funciones iteradas (IFS).
·
Cuasiautosimilitud: exige que
el fractal parezca aproximadamente idéntico a diferentes escalas. Los fractales
de este tipo contienen copias menores y distorsionadas de sí mismos.
Matemáticamente D.Sullivan definió el concepto de conjunto cuasiauto-similar a
partir del concepto de cuasi-isometría.
·
Autosimilitud
estadística.
Es el tipo más débil de autosimilitud: se exige que el fractal tenga medidas
numéricas o estadísticas que se preserven con el cambio de escala. Los
fractales aleatorios son ejemplos de fractales de este tipo.
Un fractal matemático
que puede gozar de autosimilitud a cualquier escala, su dimensión no es entera
o si es entera no es un entero normal. El hecho que goce de autosimilitud
significa que el objeto fractal no depende del observador para ser en sí, es
decir, si tomamos algunos tipos de fractales podemos comprobar que al hacer un
aumento doble el dibujo es exactamente igual al inicial, si hacemos un aumento
1000 comprobaremos la misma característica, así pues si hacemos un aumento, el
dibujo resulta igual luego las partes se parecen al todo.
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